¿Qué dice la Luna de nuestras emociones?


LA LUNA Y LAS EMOCIONES

En épocas antiguas, los seres humanos observaron el firmamento y discernieron con una precisión impresionante los aspectos que naturalmente fluctuaban con el astro lunar, instaurando así uno de los actos de enlace con el cosmos más trascendentales, al lado de la contemplación del sol, lo cual dejó el nacimiento de la primera ciencia: la Astrología.

El resplandeciente satélite lunar, a veces evocador, lírico, místico, y tal vez nostálgico, ha fungido en numerosas ocasiones como el pañuelo para nuestras sensaciones que van desde estados de melancolía, pesares, anhelos ardientes, hasta momentos de júbilo, éxtasis, adrenalina y pasión.

La Luna Astrológica

La luna astrológica personifica la sensibilidad, la feminidad, la maternidad, hermanas y parientes del género femenino en general. Sin embargo, su influencia no se limita únicamente a las mujeres, ya que también ejerce un impacto de gran magnitud en la vertiente femenina de la psique masculina.

La Luna de algún modo es la instigadora de nuestro sentir, ostentando una predominante presencia cosmobiológica en los seres humanos, debido a ser el satélite más cercano a la Tierra, provocando las mareas de nuestras aguas y actuando como el vehículo emocional de nuestro organismo.

Las Emociones

Las emociones son un elemento esencial de nuestra esencia humana con el cual a veces entablamos luchas, puesto que buscamos dominarlas sin saber con certeza cómo lograrlo.

Por ejemplo, la ira puede desequilibrarnos, pero encauzada nuestra adecuadamente, puede revelarnos nuestros propios límites y hasta dónde se extiende el sentido de la justicia. Por otro lado, el amor, en ocasiones nos nubla la vista, pero en otras ocasiones endulza vidas.

Las emociones tienen el poder de sanarnos o enfermarnos. Cuando derramamos lágrimas, liberamos parte de estas sensaciones, y si no lo hacemos, nuestros órganos internos las expresan por nosotros.

la luna y las emociones

La luna y las emociones

La luna y las emociones según el signo Lunar

El signo lunar en nuestro horóscopo natal revela cómo manejamos y reaccionamos emocionalmente.

Las lunas de fuego

(Aries, Leo, Sagitario) reaccionarán rápidamente ante los acontecimientos, aunque su intensidad disminuirá con el tiempo. Sin embargo, pueden «estallar» en el instante.

Las lunas de aire

(Géminis, Libra, Acuario) intentan «comprender» sus sensaciones y las de los demás. Reflexionan sobre sus emociones (en ocasiones en exceso) y en otros momentos las pasan por alto.

Las lunas de tierra

(Tauro, Virgo, Capricornio) suelen considerar sus emociones y sensaciones como algo natural, aunque en ocasiones pueden generarles inseguridad y temor al juicio ajeno.

Las lunas de agua

(Cáncer, Escorpio y Piscis) sienten las emociones en un nivel profundamente arraigado. Les resulta difícil expresarlas «en el momento». Requieren de tiempo para procesarlas y luego pueden hablar sobre ellas.

Algunas indagaciones productivas para conectarnos con la luna y las emociones:

En cada novilunio o luna nueva oscura, tenemos mayor posibilidad de ir hacia nuestro ser interior y reflexionar. Estas son algunas de las preguntas sugeridas:

  • ¿Cómo lograr identificar mis sensaciones?
  • ¿En qué parte de mi cuerpo puedo percibirlas?
  • ¿Me permito experimentarlas completamente?
  • ¿Realmente estas sensaciones me pertenecen?
  • ¿Cómo las manifestaron mis progenitores?

La luna y nuestro pasado

La luna actúa como el cofre que alberga los recuerdos, es esa parte de nuestro mente que conserva los recuerdos desde la concepción, almacenando tanto lo placentero como lo penoso o neutro, cualquier evento jamás se desvanecerá y quedará inmortalizado en el subconsciente lunar.

Si aspiramos a sanar nuestras sensaciones erróneas, nuestro pasado doloroso, incluso aquel que permanece en el subconsciente, la herramienta más eficaz es el perdón.

La curación de nuestros recuerdos mediante el perdón supone un proceso de desprogramación, desde nuestras raíces ancestrales, desvaneciendo esas sensaciones reprimidas que podrían desencadenar desequilibrios, limitaciones en el ámbito emocional, la salud, la prosperidad y la felicidad.

De esta manera, nos liberamos ya la vez liberamos la cadena genética inscrita en nuestra sangre, en nuestro ADN.

Por tanto, les invito a descubrir el auténtico amor dentro de ustedes mismos, un amor incondicional semejante al de la madre Luna, aquella que perdona y cura.

Antes de concluir, deseo compartir una de mis frases predilectas del Ho´ponopono para sanar las emociones : «Padre, Divinidad, sana en mi interior las memorias dolorosas que originan esta aflicción; lo siento, perdóname, te amo, gracias».

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