Simbolismo de Aries y Marte

Lo que oculta tu Luna en Aries y el legado de Marte:

Mandatos Familiares, Linaje Materno

Cuando nacemos con la Luna en Aries —o cuando la Luna en nuestra carta natal está en aspecto con Marte — se activa un patrón ancestral profundamente arraigado, donde la emoción y la acción están entrelazadas.

La Luna representa el mundo emocional, la madre, la memoria inconsciente, el pasado familiar, y Marte, regente de Aries, es el planeta de la acción, la guerra, la defensa y el impulso vital. Podemos permanecer inconscientes o por el contrario a través de la Astrología llegar a comprender los simbolos y mitos que traemos desde el nacimiento.

A continuación vamos a descubrir esta danza simbólica entre lo emocional y lo instintivo, donde se esconden mandatos familiares no dichos, grabados en el linaje materno o fidelidades a creencias transmitidas inconscientemente de generación en generación.



Simbolismos de Aries y Marte:

En Astrología, dentro de cada trazo, cada forma, cada figura y geometría se encuentra un significado esencial que se impregna en ese Planeta o área zodiacal de tu Carta Natal donde se presente. Vamos a analizar estos glifos o simbolos referentes a Aries y a Marte, para darle mayor comprensión a lo que significa la Luna en este signo o en aspecto con este planeta.

El Glifo de Aries: La Chispa que Nace, la Cabeza que Embiste

El símbolo de Aries (♈︎) está compuesto por dos líneas curvas que se elevan desde un punto central común, como si fueran los cuernos de un carnero o una llama que se alza con ímpetu.

Desde una mirada simbólica, este glifo puede interpretarse de diversas maneras:

  • La Cabeza del Carnero: Aries está representado por el carnero, un animal que avanza con decisión y usa su cabeza para enfrentar los obstáculos. El glifo recuerda sus cuernos y su impulso frontal. En este sentido, el símbolo remite al impulso vital de avanzar, de abrirse paso, de liderar, incluso sin pensar en las consecuencias. Es la fuerza primaria del “yo existo y me abro camino”.
  • La Chispa del Fuego: Aries es el primer signo de fuego, el más puro y directo. Las curvas del glifo pueden interpretarse como una llama naciente, el primer aliento del fuego creador. Es el comienzo, el nacimiento del impulso creativo, del deseo de existir. La forma abierta hacia arriba sugiere expansión, crecimiento, ascensión, como la energía que asciende desde lo instintivo hacia lo consciente.
  • El Movimiento de la Dualidad: El glifo también muestra dos líneas simétricas, una hacia cada lado, unidas en la base. Esto puede representar el momento en que la energía se divide para manifestarse: el paso del Uno al Dos, del potencial al acto. Aries es el signo que inaugura el zodíaco, la primera manifestación diferenciada de la conciencia, que aún conserva la unidad en su centro pero ya se proyecta hacia la experiencia.
Este glifo (♈︎) contiene, en su simpleza visual, una declaración de intenciones: nacer, autoafirmarse, comenzar, aun sin garantías. Es el símbolo del riesgo y de la valentía.

El Glifo de Marte: Espíritu que Se Proyecta en Acción

El símbolo de Marte (♂︎) está compuesto por un círculo con una flecha que sale hacia arriba y hacia la derecha, evocando el escudo y la lanza del dios de la guerra.

Este símbolo encierra capas simbólicas profundas:

  • El Círculo: Representa la totalidad, el alma, la energía interior, el ser. Es el núcleo del individuo, su identidad esencial. Marte como energía no actúa desde fuera, sino desde el centro del deseo personal, del fuego interno que quiere expresarse.
  • La Flecha: Es la proyección del círculo, la acción que surge desde el interior. Apunta hacia el exterior, hacia el mundo, hacia el futuro. Simboliza dirección, propósito, intención y conquista. Es el impulso de afirmación del yo, el deseo que se concreta en movimiento.
  • Masculinidad y Expansión: Tradicionalmente, este símbolo también se asocia con el género masculino, pero más allá del género biológico, representa la energía yang: activa, penetrante, proyectiva. Marte no espera; actúa. Es la fuerza que irrumpe para conquistar, cambiar o defender.
  • Alquimia y Voluntad: En alquimia, este símbolo también se vincula con el hierro, el metal de los guerreros, y con la voluntad. El hierro forjado es la voluntad que ha pasado por el fuego.
El glifo de Marte (♂︎), entonces, puede leerse como el ser (círculo) que se lanza al mundo (flecha) para transformar, proteger o luchar por lo que desea.

Simbolismo de Aries y Marte en los Mandatos Familiares

Ambos glifos, el de Aries (♈︎) y el de Marte El glifo de Marte (♂︎), tienen una gran coherencia simbólica: ambos surgen desde un punto central (la semilla del yo) y se expanden hacia fuera con dirección e impulso. Hablan de creencias invisibles pueden estar afectando inconscientemente los comienzos, los emprendimientos, la energía vital del nativo y la necesidad de afirmarse. En una lectura astrogenealógica, estos símbolos reflejan también mandatos familiares como:

  • “Debes ser fuerte para sobrevivir.”
  • “Actúa, no pienses.”
  • “Haz lo que tengas que hacer, sin mirar atrás.”
  • “No hay tiempo para sentir, solo para avanzar.”
Al integrar conscientemente estos símbolos y su historia, la persona puede transformar ese impulso inconsciente en acción creativa, libre y consciente.

El Dios Ares / Marte: La Mitología del Guerrero

En la mitología griega, Ares es el Dios Olímpico de la guerra, hijo de Zeus y Hera. Hay versiones del mito que sugieren que Ares, podría ser hijo solo de Hera, por Partenogénesis, así que ella lo concibe por sí misma, en un acto de venganza por la forma en que Zeus concibió a Atenea sin su ayuda.

Este detalle mítico encierra un simbolismo profundo: Ares nace de un impulso emocional autónomo, reactivo y cargado de enojo, lo que refleja en su esencia una energía primaria e instintiva, desligada del diálogo, nacida del impulso de compensar una herida. Aquí aparece un paralelo con el signo de Aries: la autoafirmación que no espera permiso, el impulso de existir por derecho propio, aun desde la lucha. Es una energía que no pide permiso para nacer, sino que irrumpe.

Desde esta lectura, podemos ver cómo la independencia de Ares, y por ende de Aries, puede estar teñida de una emocionalidad reactiva: nacer desde la venganza, desde la competencia, o como forma de “probar algo” al otro.

En términos astrogenealógicos y desde la mirada sistémica, este nacimiento sin padre (tomando el mito de la partenogénesis) refleja un posible mandato del linaje materno, donde la figura materna ha debido sostenerse sola, sin apoyo masculino, y transmite inconscientemente al hijo/a la idea de que “no se necesita a nadie”, o que “hay que luchar solos para sobrevivir”.

En una lectura de proyecto sentido, este Ares/Aries puede representar a una hija o hijo concebido con la misión inconsciente de compensar un dolor de la madre: demostrar fortaleza, independencia, éxito o venganza. Así, el individuo con Luna en Aries, o aspectos fuertes con Marte, puede portar la carga emocional de una madre herida en su feminidad o en su vínculo con lo masculino, y sentirse empujado a luchar, destacarse o defenderse… incluso sin saber por qué.

Entonces, tenemos este modelo arquetipal Marcial, impetuoso, valiente, pero también impulsivo, iracundo y a veces irracional. En Roma a Ares se lo conoce como Marte, y si bien mantiene su carácter bélico, también encarna el espíritu del soldado honorable y protector del territorio.

Un mito representativo es su relación con Afrodita (Venus), donde se mezcla el deseo con el peligro, también aludiendo al impulso sexual que puede meternos en líos y confrontaciones, siendo posiblemente también esta historia inconscientemente repetida en el linaje.

Otro ejemplo es su intervención en la guerra de Troya, donde Ares lucha sin medir consecuencias, movido por pasiones personales más que por causas nobles. Como cuando nos involucramos en algún proyecto o trabajo y luego decimos «en que estaba pensando cuando dije que si» o «en que lio me he metido».

En su versión más luminosa, Ares/Marte actúa para defender, proteger y restaurar el orden; en su versión no integrada, genera caos, violencia y destrucción sin propósito.

Luna en Aries: Emociones que Atacan o Defienden

Cuando una persona nace con la Luna en Aries, posiblemente hereda a través del linaje materno una impronta emocional marcada por la urgencia, la defensa y la lucha. En términos de biodescodificación, esto puede interpretarse como memorias inconscientes de supervivencia, guerras, desplazamientos, mujeres que tuvieron que proteger a sus hijos solas, madres que no pudieron ser tiernas porque la vida no se los permitió.

En la práctica, esto puede manifestarse como personas que reaccionan emocionalmente con rapidez, que sienten que deben defenderse constantemente, que no saben pedir ayuda o que sienten que mostrar vulnerabilidad es peligroso.

Detrás de esta emocionalidad intensa, hay historias no contadas de mujeres fuertes, combatientes, sobrevivientes, que pasaron su temple de hierro como mandato: “no te detengas”, “sé fuerte”, “tu puedes sola”, “la vida es una lucha”.

Mandatos Familiares Inconscientes Asociados a la Luna en Aries

  • “No muestres debilidad”: Las emociones son vistas como un obstáculo. La ternura o la necesidad se censuran.
  • “Reacciona antes que te ataquen”: Reflejo de historias de abuso, traición o peligro constante.
  • “Sobrevive, no sientas”: Mandato heredado de mujeres que sufrieron pérdidas o guerras y reprimieron el dolor.
  • “Hazlo sola/o”: Herencia de linajes donde la autosuficiencia fue la única forma de seguir adelante.

Estos mandatos no siempre son evidentes. Pueden estar ocultos en frases, en silencios, en patrones repetitivos, o incluso en enfermedades relacionadas con la sangre, la cabeza, la presión, el sistema muscular o inflamatorio, que son áreas regidas por Marte.

Integrando el Arquetipo: Del Guerrero Herido al Guerrero Consciente

Trabajar con la Luna en Aries no es reprimir la intensidad, sino darle dirección. El guerrero que se conoce, se domina. La persona que reconoce su linaje de lucha puede elegir actuar desde el coraje y no desde la reacción. Puede defender con nobleza, iniciar con propósito, y aprender que sentir no es debilidad, sino un acto de profundo valor.

La Luna en Aries, cuando está integrada, convierte la emoción en motor de cambio. La sensibilidad encuentra coraje, la acción se vuelve consciente y el fuego interno, en lugar de quemar, ilumina el camino.




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