Equinoccio 0° de Libra

Cambios y Mitos asociados

El Equinoccio del 0° de Libra corresponde con la entrada de la temporada de Otoño en el hemisferio norte y de la Primavera en el hemisferio sur.

La palabra equinoccio proviene del latín aequinoctĭum, que vendría a traducirse como: ‘noche igual’.

Existen dos veces al año en el que el día y la noche tienen la misma duración debido a que el Sol se encuentra en el cenit o punto más alto sobre Ecuador del planeta Tierra.

Si lo relacionamos con una persona en la Tierra haría un ángulo de 90° con el sol.

En Equinoccio los dos polos terrestres se encuentran a una misma distancia del Sol, de lo que resulta que la luz proyectada sobre la Tierra es igual para ambos hemisferios

Uno de estos Equinoccio es el punto vernal, se da en el grado 0 de Aries, aproximadamente el 20 de marzo.

En astrología corresponde a la primera puerta del año. En ese momento la Primavera es en el norte y el Otoño inicia en el Sur.

Es lo contrario cuando el sol entra al grado 0 de libra.

Libra de Jofra Boshar

Este año 2020, por ejemplo, entra el 22 de septiembre al signo de la Balanza. La primavera inicia en el Sur y el Otoño en el norte y en astrología corresponde a la 3er puerta del año.

Es la temporada de Libra, es decir aquellos que nacieron cuando el Sol estuvo entre los 0 y 29 grados de este signo, celebran su cumpleaños.

Libra está regido por Venus, un planeta determinante en  el disfrute de la vida, de la belleza, goce en la tierra, el amor, las relaciones, el deseo de compartir, la pareja, los socios, el equilibrio, la armonía.

Entonces es una excelente oportunidad para armonizar nuestras energías, renovarnos en este nuevo ciclo, conectarnos con la vida desde una nueva visión. 

Si vivimos en el Norte, los arboles cambian de color y caen las hojas secas. En el Sur, brotan las flores y todo se llena de abejitas y mariposas polinizadoras.

Lo más importante es disfrutar de la diversidad de bellezas que la madre naturaleza nos brinda y agradecerle por ello.

Renovarnos en cada ciclo, conectarnos con las vida desde una nueva visión.

El mito original matricial de Démeter y Perséfone

Démeter y Perséfone

Vale la alegría revisar el mito original de Démeter y Perséfone que dan origen a los cambios de estación en la Tierra.

Que conste que este no es el mito Greco-Romano del rapto violento que sufrió Perséfone de parte de su tío Hades; que se la llevó al inframundo dejando a una madre Deméter triste, desgarrada y sufrida. Luego que esta secó la tierra y tuvo que implorar a un Dios Padre que le devolviera a su hija.

Aunque vamos a conservar los nombre de las Diosas, hay un mito aún más antiguo, que suponemos fue distorsionado por esto imperios, ajustandolo a su visión mas nómada y guerrera.

Este mito pertenece originalmente a antiguas culturas matriciales agrícolas que amaban, comprendían y respetaban a la Diosa Cósmica y Madre Tierra.

Las Diosas gemelas también eran madre e hija, Representaban los  sagrados poderes de la  naturaleza y de la transformación ante las emergentes sucesos cíclicos.

Deméter, la Diosa Madre, engendra a su hija que simboliza la primavera. Ambas viven juntas poniendo en marcha los ciclos de vida cósmica, vegetal, animal y humana.

La Hija recibe las iniciaciones de la Madre para que colme de poder y sabiduría esos ciclos. Así ella va ejerciendo como protectora de las leyes de la Diosa Madre. 

A medida que crece y madura Perséfone recorre distintos lugares animando y protegiendo la creación. Por donde ella camina todo va creciendo y floreciendo.

Un día Perséfone escucha unos lamentos que provienen del fondo de una cueva, enciende una antorcha y desciende al Mundo Subterráneo de los Muertos.

Cuando está allá abajo los muertos ven la luz dejan de gemir y se alegran con la presencia de la joven diosa.

Como Perséfone es la Diosa de la Vida y la Regeneración, los muertos encuentran en ella una esperanza de renacimiento, de una nueva vida. 

Ella se queda a vivir con los muertos siendo su Reina-sacerdotisa ofreciéndoles el fruto del Árbol de la Vida: la Granada

La Granada es una fruta que también es llamada semilla de los peregrinos. Quizá esos peregrinos que van de la vida a la muerte y viceversa. También la pasión y una fuerte energía sexual.

Su estancia en este ámbito trae el otoño y comienzan los repliegues cíclicos. Como ocurre justamente cuando el sol entra al grado 0 de libra para el hemisferio norte.

Los seres vivientes se despojan de lo viejo, en espera de lo nuevo. Un proceso también vivido por las almas de los muertos a las cuales Perséfone está iniciando para su ingreso en otra forma de vida.

Cuando la Hija está en el mundo de los muertos, la Madre se convierte en una Anciana Sabia, el arquetipo de la luna oscura, Hécate.

La madre se refugia en las raíces y las hierbas curativas, debajo de la tierra y dentro de las cuevas donde la vida se da naturalmente hasta que el ciclo se completa.

En los templos de la Diosa agrícola, la esperanza de renacimiento se encontraba el grano de cereal aventado a la Tierra o almacenado en las vasijas

La semilla  también era un «muerto durmiente» en espera de su futura resurrección en la nueva planta.

Con este poderoso mito podemos sacar la esencia de ese ritual y realizar actos de agradecimiento a la tierra, sembrar semillas con intenciones de cambio y abundancia para todos. O guardarlos en vasijas para la próxima siembra.

El retorno de la Primavera, como en el 0 de libra en el hemisferio Sur, es cuando la Hija emerge del Mundo Subterráneo. 

la Madre vuelve a poblar el mundo y la vida durmiente nace sobre la tierra: las hembras paren, las abejas polinizan, las plantas florecen, los árboles dan sus frutos, los humanos sienten renovadas energías.

La atención que tengamos a nuestra vibración armónica marca los cambios en estas fechas.

Tenemos que elevarnos por encima de cualquier situación o circunstancias, darnos cuenta de lo hermosa que es la vida cuando se aprende a vivir a plenitud, porque no es más que eso,  venimos a aprender a vivir la experiencia humana,  dentro del tiempo finito, entendiendo los ciclos.

Lo mejor este día es reflexionar acerca de la actitud que tenemos ante los cambios, lo estamos tomando al estilo del mito antiguo de la diosa, con sabiduría y poder.

No nos dejamos llevar por el mito greco-romano desgarrador, sufrido, dramático. necesitamos instalar mitos coherentes en la humanidad para que generemos cambios armoniosos para todos.

Somos conscientes que en cada estación la Tierra se viste con un encanto y belleza especial. Así también nosotros somos parte de la Tierra y en cada ciclo debemos honrar nuestro encanto y belleza distintiva. 

Somos los cambios

Las edades de cada personas, sus ciclos de abundancia o recogimiento, salud ó aprendizaje a través de desarmonias del cuerpo, compañía o soledad; hasta los ciclos menstruales debemos honrarlos porque nos enseñan que tenemos todo ese poder de transformarnos,

Al igual que Deméter y Perséfone a cada quien nos tocará elegir cómo vamos a vivir cada ciclo. Y que los ciclos ya vividos, sea cual fuera hay que cerrarlos para dejar entrar la nueva energía.

De nada sirve el estancamiento, la misma palabra lo dice: «me estanco y miento»; porque nunca podemos estar estancando, todo está en constante cambio y movimiento, porque todo es energía, eso es lo que somos.

Algún dia dejaremos el cuerpo físico para vivir de otra manera, en otro plano dimensional, en otra consciencia.

Entonces estos equinoccios son momentos perfectos para que reflexionemos:

¿Nos estamos preparando para ese cambio?, ¿porque en nuestras culturas la vejez y muerte es un tabú?, ¿porqué les tememos tanto?

¿No viviríamos el tiempo en la Tierra más felices y plenos si dejamos de temer y preocuparnos por ese cambio natural? 

Empecemos a ver la vejez como un gran momento de sabiduría, de paz y armonía. Creo que con esa mirada hasta nuestra salud en la ancianidad sería armoniosa.  

Cambiemos nuestro punto de vista con respecto a la muerte y la ancianidad. Veamos como un ciclo de hermosa transformación en el que tenemos la dicha de participar en primera fila.

No sabemos que hay más allá, pero sí que sabemos que vamos a experimentar algo energéticamente distinto, y que puede ser igualmente maravilloso, excitante y disfrutable.

Mientras más apegos a la materia densa tengamos, llámese cuerpo, familia, posesiones, vicios, creencias, dogmas etc; más difícil será para nosotros y nuestros vínculos este tránsito.

En estos días de equinoccio se recomienda soltar todo aquello que está demás, por ejemplo en armarios, cajones, galpones, etc. 

Luego vamos sacudiendo, limpiandonos en cada movimiento de cambio juntos con la Madre Tierra y sus Equinoccios, Solsticios.  Soltando así las creencias, paradigmas, dogmas, estructuras mentales, miedos, controles, programaciones, presiones, herencias que nos desfavorecen 

Todo puede ser un poderoso ritual: Bailar, cantar, tocar instrumentos, hacer una fogata, compartir un rezo de chanupa o tabaco, escribir en un papel y luego quemar lo que quieres soltar, entregar ofrendas, sembrar semillas y todo acto que surja de un movimiento natural de tu Ser.

Es importante hacerlo constantemente, convertirlo en rutina, porque es así como aprendemos en la Tierra. En cada cambio y su ritual el cuerpo, la mente y el espíritu van sincronizando con la Madre Tierra y el Cosmos.

Aprendemos a vivir y morir constantemente, conscientemente.

Si quieres ver y escuchar este artículo te dejo el video correspondiente:

Equinoccio del 0 de libra

1 comentario en «Equinoccio 0° de Libra»

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